Finalizan los microrrelatos con hueso

Anuncio con alegría que el plazo para mandar microrrelatos con la palabra ‘hueso’ ha terminado. En total he recibido 25 historias, ¡bravo!

Gracias a todos por vuestro entusiasmo y entrega. Descorcharía una botella de mi mejor champagne pero, lamentablemente, tengo el estómago revuelto así que brindaré con agua con gas. Que nadie se ofenda, por favor.

Además, habituado como estoy a campar en un mundo elitista de agradables diferencias sociales, he decidido hacer una mención especial a la autora de un microrrelato que me ha deleitado especialmente. La combinación de su delicada narración con el fondo tétrico me hizo retozar de alegría por la alfombra del salón (con tanto giro, a punto estuve de darme en la cabeza con una de las patas de la mesa del comedor).

Pronto volveré con nuevas instrucciones para la segunda tanda de microrrelatos. Mientras tanto, os aconsejo que disfrutéis del microrrelato de Anaís, cuya foto me acompañará en mi casa a partir de ahora. La siguiente ilustración es obra del artista Angel.

Autora: Anaís 

-Hoy le traigo el anular -dijo Amelia, mientras desataba con sumo cuidado la lazada de cuerda y separaba los pliegues de papel de periódico amarillento-.

-Para la próxima, señora Amelia, haga cuenta que el meñique, por su tamaño, vale menos.

La mujer torció el gesto mientras entregaba al banquero el reluciente hueso. Éste le correspondió con quinientos euros en billetes de diez.

-No ponga esa cara, mujer. Será por huesos…

-A saber qué hacen con ellos, don Enrique. A saber.

Amelia guardó el fajo de billetes en la bolsa de la compra y se marchó caminando a casa, protegiéndose inútilmente de la lluvia con las hojas de periódico sobrantes del paquete.

-Malos tiempos -masculló entre dientes, cuando ya llegaba a su portal. Miró hacia su ventana y vio a la anciana que reposaba contemplando la lluvia con las manos cruzadas en el regazo, escondidas bajo un delantal-. Pobre mamá. Menos mal que su piano ya lo empeñamos el año pasado.

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2 pensamientos en “Finalizan los microrrelatos con hueso

  1. nanolectures dice:

    para mi gusto, el mejor cuento de los 25. Me recordó uno de mis terrores infantiles, “Las zapatillas rojas” de Hans Christian Andersen.Pobre abuela pianista…

  2. pazzos dice:

    Hoy le he tenido que adelantar 60 euros a una chica para que pudiera recuperar su diente de oro porque le vencía la papeleta de la casa de empeño y se lo iban a fundir.
    La realidad parece ficción, me pareció estar de nuevo en los tiempos de Dostoievsky. ¡Puta crisis!

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