Microrrelato 2

Esta mañana, mientras dormía, unos rayos de sol se han colado entre las cortinas de mi habitación, cegándome con impunidad. Somnoliento y con los párpados todavía palpitantes, he bajado al comedor. Cuando me disponía a pronunciar al aire -y sin mirar a nadie- un discurso sobre la satisfacción que conllevaba un trabajo bien hecho (como lo hubiera sido cerrar convenientemente las cortinas de mi cuarto, por ejemplo) ha llamado mi atención un sobre de color fucsia con mi nombre en él. He reconocido de inmediato el logo de la nutria con sandalias bebiendo cerveza, perteneciente a una prestigiosa agencia de publicidad: la semana que viene se solicita mi presencia para la grabación del videoclip de una joven cantante alternativa.

Este invitación me ha inspirado la restricción para la segunda tanda de microrrelatos: la publicidad. Importa el concepto, no la palabra. Tampoco tiene que ser necesariamente el centro de la historia, la publicidad puede aparecer en la narración de manera indirecta.

Máximo 1.000 caracteres sin espacios. Plazo límite: 28 de marzo a las 14h.

Dejadlos en los comentarios, por favor.

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19 pensamientos en “Microrrelato 2

  1. V. dice:

    Nunca pensé que llegaría este momento, pero todo llega. He estado buscando en internet y sólo he encontrado un grotesco desfile de páginas dedicadas a almacenar recuerdos: el dolor y el sexo siempre han dado dinero.
    Lo más gracioso de todo es que siempre las he leído para reírme de ellas, así de intocable me consideraba por la muerte y , por extensión, a todos aquellos a quienes amaba. Así que no sé si es una macabra broma del destino, pero hoy, quiera o no quiera, tengo que escribir tu esquela.
    ¿Cómo resumir en tan poco espacio lo que has sido y lo que dejas? Al final va a tratarse de eso, una cuestión de espacio: faldón, media página… desde ciento catorce, hasta mil y pico euros, milímetro arriba o abajo; palabra más, palabra menos. Por cierto, he pensado publicarla en domingo.. así que cuando sepa qué escribir, me pongo a ello.

  2. Nagore dice:

    Ella estaba tumbada en el sofá de su casa, con el gato en su regazo y la perra a sus pies. Tenía el mando de la tele en la mano y cambiaba de canales sin cesar: publicidad, publicidad, programas de cotilleo y para más inri más publicidad.
    Apagó la tele, dejo al gato delicadamente encima de una manta, se levantó del sofá y llamó a la perra.
    Ambas salieron a dar un paseo por el parque a pesar de la incesante lluvia de una triste tarde de otoño.

  3. Roilenos dice:

    “El joven se levanta lentamente de su cama. Se dirige a desayunar. Kellogs. Enciende su televisor Sony, y conecta su Vaio. Mira su correo y suspira. Se viste de Adidas, y sale por la puerta hacia el instituto”

    -Perfecto- dijo con aire suficiente- repetid la última toma, que se le vean las zapatillas.

  4. Loulou dice:

    Las muñecas me dolían de las ataduras que habían apretado como si yo fuera un boxeador con la fuerza de un Goliat.
    ¿Por qué… por qué, dónde medescuidé? Las ONG ya no eran seguras. Estaba desesperada y ya no confiaba ni creía en nada. Levanté la cabeza y estiré mi cuello hacia atrás, topando con la tela de la tienda, sucia y raída por la erosión del viento, de la arena y del sol. Entraron dos hombres, uno de ellos con un móvil táctil en las manos, uno de esos de última generación. El otro me miró con ojos negros y mirada de tinieblas y con su bota Panamá me indicó que le presentará mis muñecas para revisarme las ligaduras. Temblando elevé mis brazos mientras me seguía asombrando de que vistieran con Nike, Adidas y otras marcas del mundo al que ellos querían eliminar.

  5. Sarandon dice:

    Tumbaba en el sofá disfrutaba mirando por enésima ves “Quédate a mi lado” del director Chris Columbus e interpretada por Susan Sarandon, Julia Roberts y Ed Harris.
    En la mesa, un gin tónic y la caja de pañuelos preparada, a mi derecha, acompañada del perro de mi vecina, que salió disparada hacia Barcelona para un posible contrato de trabajo, dejándomelo el fin de semana. Miré al chiguagua, ese canino escuálido dormía en su cesto de tela inglesa con cuadros rojos, y a pesar de su tamaño, me tenía a rayas.
    No entendía que el “enano” se mantuviera en un coma canino mientras que Jackie (Susan Sarandon) saltaba con sus hijos encima de la cama cantando “Ain´t no mountain high enough” y yo, los acompañaba desde el sofá. Para mi fastidio, se interrumpe la película y comienzan los anuncios, momento que aprovecho para ir a la cocina. A mi vuelta, estupefacta me detengo al observar al “canijo” tan concentrado delante del televisor, moviendo la cabeza y muy atento mirando la publicidad.

  6. Jaime Galera dice:

    – “¡Vamos, joder!” pensaba Martin con desesperación tras notar como el cuchillo que había conseguido esconder en el forcejeo no lograba cortar las bridas de sus muñecas.

    Brutus volvió al salón y encendió el televisor.

    – “¿De verdad Bob? Si Mike, con Stainless Vix podrás cortar incluso metal y la hoja no sufrirá ningún daño…” Anuncios de tele-tienda como banda sonora de tu muerte mientras Brutus cogía su arma, un viejo cojín y apuntaba a través de él.

    PUM, un disparo seco seguido de Brutus cayendo al suelo. La pequeña caja de acero para esconder las joyas robadas que Martin guardaba en el interior del cojín había provocado que el disparo le explotase en la cara.

    Martin se levantó y en el garaje consiguió deshacerse de las bridas con un viejo machete de caza. Volvió al salón, comprobó que Brutus estaba inconsciente, cogió el teléfono y marcó. Una señorita contestó al otro lado:

    – “Stainless Company ¿en que podemos ayudarle?
    – “Me gustaría poner una reclamación por publicidad engañosa.”

  7. Anaís dice:

    El Presidente de la comunidad de vecinos expuso, con gran serenidad, el único punto a tratar en la reunión de urgencia convocada para ese domingo. “¿Quién le abrió la puerta?” Señaló con el mentón al señor que se alzaba, encadenado a uno de los buzones, sobre un pequeño taburete de madera. Ningún vecino pronunció una sola palabra. El conserje le dio un codazo disimulado a la viuda del 4º B. El dentista del 1º A carraspeó, nervioso. “¿Ha probado las pastillas Sintusil, para la tos?”. El hombre del taburete apenas pudo acabar la frase, avasallado por las críticas a coro del vecindario. “¡Cállese ya!”, “¡Cierre el pico!”, “Si vuelvo a oír su voz me va a dar un ataque”. “Señora, si sufre de estrés, el nuevo gimnasio Yintsu ofrece las clases de yoga más relajantes de la ciudad.” “¡Basta!”. El Presidente recuperó la palabra. “Basta de tonterías. Repito por última vez: ¿quién le abrió la puerta?”. La madre del 2º B, sosteniendo a su bebé con un brazo, levantó el otro al tiempo que bajaba la cabeza, avergonzada. Toda el rellano estalló en susurro de desaprobación. “Lo siento; solo dijo: ‘Publicidad’, y pensé que venía a dejar unas cuartillas en los buzones.” “Si quiere cuartillas, señora, aquí tengo unos vales de tres euros de descuento para el nuevo restaurante de sushi de la plaza”, apuntó el hombre del taburete llevándose la mano al bolsillo. “Esto es el colmo”, “Yo no lo aguanto más”, “¿Cómo podemos deshacernos de él?”. El hombre del taburete tartamudeo su siguiente respuesta. “Pue…, puede… Ejem… Pueden contactar con el despacho de abogados Lexus”, sugirió con la voz quebrada. “Son los mejores en allanamientos de morada”. El presidente mandó callar al vecindario. “Queda decidido. Mañana a primera hora contactaremos con uno de esos abogados”, sentenció. El hombre del taburete entregó una tarjeta del despacho Lexus al Presidente, mientras pensaba que, tal vez, cuando se librase de la denuncia, aquel cliente le propusiera (por fin) como empleado de la semana.

  8. – Ey, tengo una idea muy innovadora para hacer el anuncio…
    – Dime.
    – Pues contratamos un actor y le ponemos una bata de médico. Luego mientras recomienda la pasta de dientes, nosotros ponemos un letrero que diga que es el Dr.Ramírez y que tiene un doctorado.
    – Mmm… Guay! Es muy original!

  9. Marta dice:

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    – ¡Los tengo!- gritó Patricia emocionada abriendo la puerta de casa de par en par.

    – ¡Qué bien!- Dijo Jesús dejando sus quehaceres y acercándose apresurado junto a ella.

    – ¡4 unidades de Bollicao con las puntas de chocolate! Además, la crema es una novedad que, por primera vez, combina el cacao con la leche. El bollo, en cambio, es del más puro estilo clásico.

    – Ahá pero…- la cara de Jesús comenzaba a perder el reflejo del entusiasmo. Mientras, se esforzaba por ver más allá de Patricia y a través de las paredes que separaban la estancia del corredor esperando verlos aparecer.

    – ¡Y todo a un 50 por ciento de descuento! tuve que resistirme, y mucho, creeme, para no comprar más de un paquete – terminó de puntualizar Patricia, mientras Jesús acababa de fruncir el ceño con su característico gesto de preocupación, y casi al mismo tiempo que los dos padres se apretaban las manos con nerviosismo gritando al unísono: “¡AHÍ VA! ¡LOS NIÑOS!”.

  10. Gatao dice:

    Cambio de canal cada dos por tres. Tengo el dedo gordo de la mano derecha que parece que tiene autonomía. Doy carpetazo a la Uno con sus múltiples series; a la Dos con su Serengueti; La Cinco con la Esteban; la Sexta con el presentador ese con nombre de virus , ebola, o algo así; los de Intereconomía y sus panfletos, etc. etc. Por fin, en uno de los canales, aparecen unos chicos que anuncian una bebida refrescante y después una señora que se reconcilia con su wc. Que gusto Dios mío, por fin algo que merece la pena.

  11. Perro con Monóculo dice:

    ¡Claro que se le había pasado por la cabeza la posibilidad de que ella le rechazara! Había comprado el anillo con el pánico de tener que quedárselo, y tras su “Casarnos en este momento no me parece la mejor idea del mundo” estaba claro que así iba a ser.

    La noche del viernes agonizaba en la Puerta del Sol, la luz anaranjada de las últimas farolas empezaba a perderse en el nuevo día. Sobre la piedra repicaban los tacones de las zombis adolescentes que buscaban el tren que las devolviese a la periferia, donde les esperaba acostada la resaca.

    Sentado en el suelo, humillado y con el culo helado, se pasaba de una mano a otra el anillo sin dueña. El metal estaba frío y ridículamente brillante. Unos pasos se le acercaron por detrás y lo rodearon, lentamente, hasta situarse delante de él. Levantó la cabeza y se encontró frente a frente con el hombre anuncio de Sol, que le mostraba en exclusiva su cartelón de mayúsculas negras y amarillas: Compro Oro.

  12. – Seamos sinceros, no había ninguna posibilidad de que lo suyo funcionase ¿Cómo iban a estar juntos? Ella era seductora, innovadora, diferente, estilosa y él era un anuncio de compraventa de móviles. Ella anunciaba ese nuevo coche carísimo, duraba más de 25 segundos y tenía una producción hollywoodiense. Él había sido grabado en un sótano por un grupo de becarios de comunicación audiovisual y los rótulos tenían faltas de ortografía. Y supongo, no me sé toda la historia, que por eso él se enamoró perdidamente de ella. La buscaba por toda la parrilla, la seguía y perseguía, en cualquier corte publicitario, en cualquier momento de promoción, él anhelaba encontrarse con ella. Hasta que un día a las 4 de la mañana, en un canal perdido de la TDT, salieron los dos seguidos, uno detrás del otro. Y por un momento, durante un fotograma, lo que dura un parpadeo, estuvieron juntos. Se rozaron levemente.
    – ¿Y?
    – Y nada.
    – ¿Cómo que nada?
    – Ya te dije que era una historia algo deprimente.

  13. CarlosJNavarro dice:

    Harto de reescribir carteles para los mendigos más escondidos de su ciudad, aquella mañana, decidió transcribir el canto de los pájaros, con menos público y escaso beneficio. En los días sucesivos, dos colibrís, una lavandera y algún vencejo, pero ninguna moneda.

    Un día, una cotorra de vivos colores se paró a su lado y le preguntó:

    – ¿Ya te has cansado de hacer mensajes memorables?

    – El hombre asintió con la cabeza.

    Volvieron a cambiarse el cuerpo y a dedicarse, cada cual, a sus tareas.

  14. Anodizado dice:

    Es una imagen omnipresente. La imagen de la manzana, con su mordisco, me obsesiona. La veo por todas partes. La campaña es un éxito, el objetivo está conseguido: Deseo ese objeto. Me convenzo a mí misma de que lo necesito. Me rindo a la tentación. Me da lo mismo lo que digan Adán y su padre. ¡Ñam!

  15. noelveiga dice:

    Sobre el papel, el tratamiento era prometedor. Cada cierto tiempo el sistema interrumpía la programación e insertaba el mensaje adecuado. “Sé feliz”, sugería tras parte meteorológico. “Puedes vencer a la depresión si te lo propones”, justo antes de que Nakatomi Plaza saltase por los aires. “Tu actitud negativa no ayuda a recuperar el tejido cardiaco dañado”, en ese intervalo fundamental antes de que el presentador revelase si la respuesta era, en efecto, correcta.

    En la práctica, la experimentación en humanos sólo demostró que la fe que los empresarios habían puesto hasta entonces en la sugestión publicitaria era claramente excesiva. Tanto los participantes equipados con el sistema como el grupo de control, cuyos miembros eran estimulados por familiares, amigos y breves lecturas de textos humanistas, continuaron siendo infelices, depresivos y –trágicamente– infartados en similar proporción.

    Hoy en día, los pocos creativos aún contratados por un puñado de clientes obstinadamente tradicionalistas trabajan en condiciones precarias, recordando a los críticos que, sin explicación aparente, varias personas de la muestra lograron superar su agorafobia.

  16. El cartel estaba colgado en una marquesina de autobús. Una cara como otra cualquiera, posiblemente de mujer, y un mensaje: “Con FlisterCard puedes ser lo que quieras”. Era de noche, uno de los fluorescentes que debía iluminarlo titilaba, pero el mensaje era claro: yo reducida a un sujeto comprador; yo reducida a un sujeto en venta.

  17. Xavi Puig dice:

    Su padre le recibió en el despacho, parapetado tras la enorme mesa de caoba. El puro de las ocasiones importantes proyectaba nubes amarillas que morían lentamente en el techo. “Es hora de que conozcas el secreto de esta familia”, dijo con aire solemne. Luego se levantó y empujó la librería con sus dos brazos grandes y rechonchos. El mueble giró sobre sí mismo entre quejidos, desvelando en su reverso la puerta metálica de una caja fuerte. Introdujo la combinación en el mecanismo de la caja, que se abrió descubriendo un cofre en su interior. “El tesoro”, exclamó, y se lo acercó con cuidado. Todas las posesiones de la familia, la casa, los muebles, el coche, absolutamente toda su riqueza provenía del contenido de aquel cofre. Y ahora le tocaba a él custodiar ese tesoro familiar. “Voy a dejarte solo unos minutos para que lo abras, descubras el tesoro y leas la carta que lo acompaña”. El hombre salió del despacho, dejando tras de sí el rastro denso del puro. Dentro del cofre, sobre un cojín de terciopelo rojo, reposaba la tarjeta de El Corte Inglés y, a su lado, como había advertido su padre, un folleto publicitario indicaba lo que tenía que hacer para sacarle el máximo partido.

  18. Pol dice:

    Chloe se metió en la ducha-radio y puso el agua a una temperatura suficientemente simpática. Se escuchaba el principio de su canción favorita. Los chorritos se coloreaban con las melodías de la música. Era una música de metamorfosis: con ademanes atrevidos pero sutiles y amables. Cuando el agua salpico encima los bonitos pechos de Chloe ésta dejó escapar un maullido de satisfacción. Los colores empezaron a deslizarse por las sinuosidades de su cuerpo blando y tostado. Su piel de relámpago se teñía de nuevo a cada compás.

    La pieza terminaba y los colores se diluían. Una voz tan seductora como aborrecible irrumpió el silencio con palabras rosas y grises.

    – Buenos días Chloe. ¿Cómo estás esta mañana cariño? – Chloe se sobrecogió lo justo, como de costumbre.

    – Bien…- dijo.

    – Claro, No me extraña Puedo oler el maravilloso café que te has preparado. ¡ Mmmh… Café Rigolé! El de toda la vida – Se oyó una risita de autocomplacencia y tras una larga exhalación prosiguió.

    – ¡Qué bonita eres Chloe!
    – Gracias…

    – Eres una flor de embriagador perfume Chloe. No sabes cuánto te quiero preciosa. Pero dime querida ¿Crees de verdad que ese champú es el más adecuado para tu hermoso pelo? Deberías probar Sedosín con su nueva fórmula que deja el pelo suave como la seda.

    -¿Sí?

    – Claro querida. Te quedaría el pelo tan suave y tierno como tus labios. – La voz suspiró de gozo.

    – Oye querida- sonrió – creo que te has quedado sin cuchillas para depilar ¿Verdad?
    Chloe miro hacia abajo. Sus orejas se enroscaron de rojo.

    – No tienes por qué avergonzarte querida mía, nunca ha habido secretos entre nosotros. Pero cuando salgas cómprate unas Gilletelady. Vienen con un bote de crema aloe de vera gratis. Deberías aprovechar esta fantástica oferta cariño. Y ya que vas al súper… ¿Por qué no compras también…

    La voz se interrumpió y volvieron a salir chorros coloreados con la música favorita de Chloe. Suspiro por fin aliviada. Las cálidas ondas volvieron a rodear todo su cuerpo antes de escurrirse como un rio multicolor por el desagüe.

  19. nanolectures dice:

    Lo decía ¿no? Lo decía clarísimamente. Una y otra vez. Le bastaban 20 segundos para no dejar resquicio a la duda. Además insistía en ello por la mañana, después de las galletas con cocalacao, al mediodía, ya en casa, frente a frente a los deberes…. y si la tele lo planteaba así, con tal certeza… ¿cómo es que después de haberse echado encima medio frasco de la colonia de papá las niñas seguían sin hacerle ni caso?

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