El invitado: Miguel Noguera

Hoy os traigo una nueva entrega de mi sección de entrevistas. En esta ocasión se trata de Miguel Noguera, un hiperactivo creador de conceptos que no ha dudado en tomarse sus casi 20 días para responder a mis preguntas. ¿Sospecháis que esta acusación es una pequeña licencia vengativa por algún comentario despectivo que se hace de mí en la entrevista? Acertáis.

Miguel Noguera está enamorado de pequeñas ideas que provocan risa y sorpresa. Su actividad gira en torno a estas escenas imaginarias que brotan de su cabeza como gotitas de sudor: las ha dibujado, las ha explicado en vídeo, las ha gritado y cantado en espectáculos en vivo y también las ha recopilado en tres libros (“Hervir un oso”, con ilustraciones de Jonathan Millán,  “Ultraviolencia” y “Ser madre hoy”, estos dos últimos de Blackie Books). Vive en Barcelona, su voz es grave y tiene  fijación por los ciegos, el pelo humano y las cafeterías. Sus dibujos dan un poco de miedo, ¡nadie en su sano juicio los compararía con los de Calvin y Hobbes!


Bienvenido a mi casa, Miguel. Siéntese, por favor. ¡No, no! Esa silla Luis XVI es decorativa. Coja ese cojín de terciopelo y siéntese en el suelo, por favor, quiero que estemos a una altura razonable el uno del otro. Eso es. ¡Bienvenido!

Gracias, gracias… ¡Vaya suelo sucio!

El año pasado publicó un libro llamado “Ultraviolencia” en Blackie Books. Al contrario de lo que uno esperaría, lo primero que se lee al abrirlo es ¡un poema de la perrita Blackie, mascota de la editorial! ¿Cómo le sentó a usted esta incursión ajena en su propio libro? ¿Le pidieron permiso? ¿Lo considera una ofensiva e ilegítima promoción que, sinceramente, no venía a cuento… o ni siquiera lo había considerado?

No me molestó en absoluto. Todos los libros de BB llevan un poemita y una página con la foto en blanco y negro del autor del libro. Son rasgos distintivos de la editorial, no creo que afecten directamente al contenido del libro. Una parte de lo que publica BB tiene aroma de retorno a la infancia o a la juventud. En ese sentido lo mío combina más o menos bien con su propuesta.

El poema de la perra Blackie. ¡No miento!

  Muchas de las ideas de “Ultraviolencia” se desarrollan en una cafetería, esto puede ser por dos cosas: porque usted trabaje a menudo en este tipo de local o porque esté realmente obsesionado con las cafeterías. ¿Cuál de las dos opciones es la verdadera?

Bueno, ambas son verdaderas en su justa medida. Todo a su tiempo y a su justa medida, como diría… como diría Pisca. Uno de los placeres de mi reposada vida es observar el mundo desde una cafetería. Muchas ideas surgen en las cafeterías porque paso tiempo en ellas y observo el devenir desde mi mesa. La cafetería es un sitio vivo y a la vez muerto. Un sitio en el que los acontecimientos están como en potencia, son más bien virtuales, laten bajo los rostros de los clientes y los fragmentos de las conversaciones. Las salas de estar y los estudios son lugares más aburridos. Además, la cafetería es un lugar en el que se supone que estás descansando, pero también puedes estar trabajando. La gente está tranquila, no hay tanto estrés, los vectores se diluyen. La Pausa, ¿no? Cafeterías que se llaman La Pausa. Martín el guardabosques está en La Pausa babeando con los ojos en blanco. Lo de La Pausa es un concepto muy obrero.

  Disculpe que insista en el tema de la cafetería, ¿qué es lo que suele pedir: café y bollito, refrescos, una cerveza y un montado grasiento…?

Depende de la hora. Tiro bastante del cortado. Para desayunar pido café con leche y pieza de bollería, o café con leche y medio bocadillo de queso. En verano apuesto fuerte por la horchata. Por la noche cocacola light y bolsa de patatas o almendras. Juego mis cartas, voy tirando…

  Además de escribir sus ideas, usted las narra en unos espectáculos en directo llamados ultrashows. ¿Se ha encontrado con algún fan muy entregado que haya llegado a preocuparle? Quiero decir, ese tipo de seguidor que podría llegar a obsesionarse y amenazarle de muerte.

No, gracias a dios. Hasta ahora mis seguidores han sido muy amables y no me han agredido. Espero que nunca me toque un chalado hijo de puta que me angustie con sus amenazas. Esto puede pasarle a cualquiera y es un buen marrón. También temo que algún grupo conservador me denuncie. Yo qué sé, quizás ven lo de Cristo Mal y piden una indemnización. Me exigen un dinero para paliar la ofensa. Dinerito-pomada. No es tan descabellado. Me daría mucha rabia. Un burofax del juzgado. Muy pronto por la mañana. A las siete de la matina. ¿Es usted Miguel Noguera? Firme aquí… y aquí. Uf. No. Desde aquí quiero entonar un Noli Me Tangere a esa mierda de las demandas, por favor.

  Usted se cansó de firmar libros y se hizo fabricar unos tampones para estampar sus dibujos en los libros cómoda y rápidamente. Hay gente que se ha quejado de esto alegando que debería comportarse como un artista sobreestimulado y no como un funcionario desganado.

No, no, a ver. Aquí hay un malentendido. No hice los tampones porque me diera palo firmar y hacer un dibujito. No. Lo que pasó es que en las presentaciones del libro se formaban colas eternas y no daba tiempo a dibujar una idea para cada lector. Entonces pensamos lo de los tampones con ideas. A mí me pareció muy buena idea. Ten en cuenta que muchos autores firman y punto. No incluyen ningún detallito. Ponen “afectuosamente, X” y se rascan la higa. Yo hago un dibujito sombreado y hasta pongo lugar y fecha. Paso un rato con la dedicatoria y me gusta hacerlo. Pero cuando hay tiempo. No hay mayor disfrute que dedicar un libro calmadamente, con toda la tarde por delante y una buena superficie de apoyo. Es la gloria del artista. Cascarse una dedicatoria de cuarenta minutos es la fase REM del artista que se ha dormido en los laureles.

 Todos los libros del catálogo de “Blackie Books” tienen portadas con grandes y coloridos dibujos. El suyo es el único libro negro, con una estética mucho más sobria, casi con aspecto de Biblia.

Bueno, Blackie aún no había publicado un libro negro y reservamos ese color para Ultraviolencia. A decir verdad, tenía en mente el diseño de los catálogos generales de El Bulli (concretamente los tres que abarcan de 1983 a 2002), me gusta la estética de pizarra. Sé que está muy manida, pero al mismo tiempo no pasa de moda, ¿sabes? La estética de pizarra es como el pelo corto, jamás quedarás mal. Puedes llevar el pelo corto cuando quieras. Pelo corto y camiseta. Tienes que irte muy atrás para lograr un ridículo fuerte si vistes camiseta y llevas el pelo corto. Quizá en Mesopotamia te mirarían mal.

El entrevistado ha aportado estas fotografías a modo de prueba.

  Su libro se llama Ultraviolencia, lo que me da pie a hacerle esta pregunta: ¿alguna vez le ha dado una paliza a otra persona?

Hombre, no. ¿Por quién me toma? No soy de pegar. Ultraviolencia tiene un sentido más amplio. Ultraviolencia en el mercado, Ultraviolencia en el recodo. Es una violencia de los conceptos y las velocidades. Una violencia de pensamiento. Joder, si acabo de hablarle de las cafeterías y lo muerto, ¿cómo voy a ser una persona violenta? Estoy más cerca del anciano que del joven, se lo prometo. Me siento mejor en la iglesia que en Benicassim. Escucho más salmos que pop. Me gustan los hombres (de repente, sin venir a cuento, se arranca con que es gay), soy de la rama del agua, pierdo aceite, trabajo en TV3 (no sé por qué, cuando mi hermano Toni quiere decirte que alguien es gay dice que esa persona «trabaja en TV3». Y cuando va a cagar dice: «tengo que enviar un fax». Vaya loco mi hermano Toni).

  Hábleme del nuevo libro que está a punto de sacar.

La portada de este es rosa, ¿eh? Una de cal, otra de arena. Se llama SER MADRE HOY y continúa la línea de Ultraviolencia. Los dibujos son bastante más bonitos, incluye una sección de notas al final del libro y un índice de términos desproporcionado (el índice de términos hay que entenderlo como un poema). Estamos muy contentos con el resultado. SER MADRE HOY se ha cocido con más calma que Ultraviolencia. Ha quedado una hogaza maja. Hubiera sido ideal que tuviera mil páginas. Pero solo tiene doscientas cuarenta. Si tuviera mil páginas con esa finura estaría übercontento, o mejor, estaría eccecontento, protocontento, metacontento… En fin, estaría contento con prefijos que no terminan de cuadrar.

 

  Usted es usuario habitual del AVE, y este tren es escenario de algunas de sus ideas.  ¿Ha ido alguna vez en clase Club?

Sí he ido en preferente porque a veces es más barato que viajar en turista, se lo juro. Se da esa paradoja tarifaria. La clase Club no sé qué puñetas es. Me suena a sandwich club, me suena a que usted ha oído campanas. Los perros no pueden viajar en AVE. Mucho monóculo y mucho trato de usted pero no deja de ser un perro, eso no lo olvide. Más importante: ¡No lo olvidemos nosotros! Es un perro, no una persona. La mierda de internet nos está volviendo locos.

Retomando la pregunta, es cierto que hay varias ideas que suceden en el AVE, no sé muy bien por qué ocurre, supongo que tiene que ver con que el AVE es una cápsula alargada con lavabos incorporados que viaja muy rápido. Y hay cafetería a bordo. Y empresarios.

¡Me veo en la obligación de limpiar mi honor con una captura de pantalla que demuestra que la Clase Club existe!

  ¿Por qué ha escogido el microrrelato que ha traído?

Aquí es donde se nota que las preguntas de la entrevista estaban preescritas. El perro no se ha molestado por el comentario despectivo de la última respuesta y sigue preguntando como si nada. Aquí se le ha visto el cartón. La cinta magnética. El disco rayado.

En fin, he consultado con mi editor y ha tenido la gentileza de ofrecerle un anticipo de SER MADRE HOY, fíjese que la idea lleva dibujo. Mire qué bien. Así no he tenido que escribir más. El microrrelato también estaba preescrito. Una jodida espada de doble filo esto del anticipo. Por un lado es un detalle y por otro un pequeño feo. ¿Con cuál se queda? ¿Detalle o feo? ¿Zafiro o caca? Yo ya lo sé, pero me reservo la respuesta.

Página de “Ser madre hoy”. ¡Gran exclusiva que os brindo!

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3 pensamientos en “El invitado: Miguel Noguera

  1. Se ve tensión, pero también cariño. Algo como lo de Stalin y Trotski (al principio, claro, cuando se hacían gracia y quedaban para merendar).

  2. Perro con Monóculo dice:

    Reconozco que no empezamos de buen pie con eso del suelo sucio. Quizás no estuve muy acertado obligándole a sentarse sobre un cojín. Tomo nota para los siguientes encuentros… pero juro y perjuro que el suelo estaba libre de mota alguna.

  3. […] Miguel Noguera (humorista y autor de “Ser madre hoy” y “Ultraviolencia”), Inés de León (directora de fotografía y creadora de “Inquilinos”) y Jotono Gutiérrez (musicólogo). […]

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