Emigro, como las golondrinas

Junio, el mes de las fresas, los cócteles en el jardín y la apertura de piscinas municipales, está a punto de finalizar. Vosotros cogeréis vuestros petates polvorientos y os lanzaréis a descubrir Europa en un tren con asientos de plástico. Y en el fondo, ¡no somos tan distintos! Cuando lleguéis, reventados, a vuestra pensión-zulo londinense compartida con seis estudiantes holandeses que huelen a oso, yo estaré viviendo mi Bloomsbury particular a solo unas pocas millas, bebiendo gimlets en alguna retrospectiva de la National Portrait Gallery.

Durante mi viaje iré telefoneando a mis amigos europeos, que llevan años rogándome que los visite. Normalmente hubiera hecho una primera parada en casa de la Condesa de Lloret de Mar, pero por incidentes que de sobra conocéis, esta vez me haré el despistado.

El próximo lunes abandono esta humilde mansión sin aire acondicionado, pero os iré mandando regularmente postales y fotos. No con el objeto de restregaros por la cara mi maravilloso verano, sino para no perder el contacto. ¡Quizás incluso se me ocurra algún que otro reto literario! No descarto nada.

Y ahora, un asunto pendiente. Os dejo con mi relato favorito con calderilla. Por cierto, ¿no creéis que la palabra chelín le da mil vueltas a céntimo? ¡Hasta en las monedas más bajas hay clases y clases!

Autor: Abencerraje

El bautizo tocaba a su fin y el cortejo, finalmente, salió de la iglesia. Jacinto, el padrino, como era costumbre, iba dándose importancia, esperando su momento. Sin perderle de vista, un grupo de niños comenzó a gritar: padrino roñoso, padrino roñoso. A la vez que chillaban, tomaban posiciones, pendientes de los gestos del que esperaban como un nuevo rey Midas. Por fin, Jacinto sacó las manos de los bolsillos, llenas de monedas pequeñas: de perras chicas y perras gordas. Las lanzó al cielo y cayeron sobre la chiquillería como si fuese una lluvia de oro.

En el suelo se luchaba por cada pieza. Si hubiesen sido de duro, se podría haber hecho el mismo esfuerzo, pero no más. El padrino seguía disfrutando de su liberalidad, que no era tanta, pues lo que tiraba no era sino simple calderilla; mucho ruido y … Se acercó el padre del bautizado y, con ese sentimiento de dignidad y orgullo de nuevo patriarca, dijo: Jacinto, no seas miserias, échales algunas pesetas. Éste, algo amohinado, arrugó la cara, y cambió la calderilla menuda por una más sustanciosa.

El bautizo se recordó durante largo tiempo; mucho más de lo que duró el tesoro en las manos de los chicos.

Anuncios
Etiquetado , , ,

2 pensamientos en “Emigro, como las golondrinas

  1. Nagore dice:

    Tengo la esperanza de que nos retes más de una vez, porque si no el verano para los humildes que tenemos que trabajar (por lo menos el mes de julio en mi caso) se nos va a hacer muuuyy largo y aburrido, y estoy convencida de que no quieres eso para tus fieles seguidores/as.
    Un saludo y pasa buen verano.

  2. chaviol dice:

    No creas que Chelín resulta tan bonito. La palabrita me recuerda a Chelito. Yo tuve una amiga, de nombre Consuelo, a la que llamaban así, Chelito. Esto de los diminutivos es lo que tiene, que te la cuelan sin darte cuenta.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: