Archivo de la categoría: El Reto

El reto: seguid la frase

Amigos, voy a pasar el día postrado en la cama con el antifaz francés y la orden dictatorial de silencio en la casa.

Ayer, abrumado por el bochorno, solicité que colocaran una palangana de plata llena de hielo al lado de mi butaca de lectura, en el jardín. Primero la llené con botellines de tónica, a modo de cubitera, que fui bebiendo compulsivamente para refrescarme. Cuando se acabaron las tónicas, introduje las patas entre el hielo y una sensación de alivio y gozo recorrió mi maltratado cuerpo. Cuando el imponente sol alcanzó la vertical del cielo y los sofocos amenazaron con volver, no me lo pensé y metí la cabeza entera en la palangana.

No negaré que el calor se fue, pero ahora tengo la cabeza hinchada y el hocico completamente insensibilizado. Una jaqueca con las dimensiones de un iceberg se ha apoderado de mis sienes y ni la luz ni el sonido son bien recibidos en mis aposentos.

Sin embargo, incluso en estas condiciones miserables voy a desafiaros con un reto. Os impongo que continuéis la siguiente frase hasta lograr una historia que no exceda de los mil caracteres. La frase dice así: “Se despertó sudado como un pollo”.

El reto: solo diálogo

Ayer fue mi primer día de vida sana. Sin gofres, sin trufas, sin café. En definitiva, sin fuerzas. Pasé toda la mañana tumbado en el diván, respirando como una dama con el corsé demasiado apretado. La campana del almuerzo anunció espinacas.

– Amadeo, ¿no habría unos taquitos de jamón serrano para aderezar estas verduras?

La alondra, sin levantar los ojos de su bol de pipas peladas, sugirió:

– Infarto de miocardio.

Terminé aquella montaña humeante de hierbas y puse todas mis ilusiones en una sana  y reconfortante macedonia. Por respuesta obtuve una naranja sin pelar. La alondra informó en voz alta de que ella no tomaría postre, con la única intención de hacerme sentir como un cachorro obeso. Miré a Amadeo pidiéndole explicaciones por aquella naranja, en mi vida he pelado fruta alguna, ¡ni siquiera un plátano! Él dirigió sus ojos -sorpresa- a la alondra.

– Ejercitarás tus musculos pelando la fruta.

Aquella misteriosa esfera sin botones ni cremallera me miraba desafiante y comprendí que a mí también se me habían evaporado las ganas de postre.

Pero no solo yo voy a enfrentarme a un reto, vosotros también tenéis que responder al mío. Quiero relatos basados exclusivamente en la conversación. Fuera narraciones, no deseo leer explicaciones ni listillos narradores omniscientes. ¡Diálogo en vena!

Ejemplo de estructura:

-¿Te vas a comer ese brownie con helado de vainilla?
-No, tómatelo tú. Además, es rico en vitaminas y no engorda.

¡Ánimo a todos!

El reto: continúa la historia

Esta semana, además de pensar un microrrelato con la palabra ventilador, toca reto. Los escritores que queráis participar tendréis que compartir un mismo comienzo.

El inicio de todos vuestros cuentos será, sin expcepción, el siguiente:

“Mamá me dijo adiós desde la puerta y yo me quedé solo, rodeado de gente”.

La alondra, inesperadamente interesada en la literatura desde que le comenté que sin experiencia jamás la contratarían en S Moda, ha decidido unirse y participar. Esta es su propuesta:

“Mamá me dijo adiós desde la puerta y yo me quedé solo, rodeado de gente. Así que me suicidé.”

No hace falta que seáis tan breves como ella, pero tampoco os excedáis. Ya sabéis que a partir de los 1.000 caracteres me entra modorra.

El reto #dormidos

La alondra regresó ayer de sus vacaciones. Yo estaba postrado en el sofá, un tanto aturdido después de encadenar demasiados bombones de licor, y no me moría de ganas precisamente por escuchar las anécdotas de un pájaro sobreexcitado y caracterizado con gafas de sol y un pañuelo en la cabeza a lo Thelma y Louise. Sin embargo, las oí. Tras veinte minutos de descripciones de luminosos atardeceres y una enumeración de todas las personas de casposo abolengo a las que la alondra dijo “Buenos días”, llegó el momento de los regalos. Se bajó las gafas hasta el final del pico, mezcla de bibliotecaria y abuela con cataratas, y sacó de su maleta una bolsa de plástico que me lanzó a la cara.

Después, solo recuerdo una sucesión de gritos y acusaciones sobre mi ingratitud. La alondra enfureció y me preguntó qué tenía de malo la “visera tono campiña inglesa” que me había obsequiado. Le dije que en mi casa solo llevaba gorra el jardinero y que su verde campiña se parecía más al uniforme de un repartidor de cerveza que a cualquier otra cosa. Entonces llegó un portazo y el agradable silencio.

¿Tan difícil es hacerme un buen regalo? En fin, sigo creyendo en la voluntad del esfuerzo y la satisfacción del trabajo bien hecho. Por eso os insto a todos a escribir una historia con una complicada restricción, que sus protagonistas practiquen una de las acciones más pasivas que existen: dormir. ¡Ánimo, valientes! Yo iré actualizando en esta entrada las respuestas al reto que lleguen a mis redes sociales: Facebook y Twitter.

PD: No olvidéis que hasta el domingo podéis mandar vuestros microrrelatos con la palabra ‘postre’.

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El reto #Mirandounmapa

A mis antepasados les encantaban los retos. Mi bisabuelo, por ejemplo, perdió la vida abatido en un duelo a muerte. Mi familia lo celebró como un acontecimiento cargado de honor. Se sirvieron gambas durante tres días consecutivos. No seré yo quien cargue contra mi estirpe, pero… Dejémoslo en que soy más de Truman Capote.

Para vosotros, que también odiáis el dolor y despreciáis el esfuerzo físico, existe esta sección donde la única arma es el ingenio; un lugar en el que podéis mediros sin miedo a sufrir una hemorragia.  Valientes del mundo, el nuevo reto es escribir un microrrelato en el que el protagonista esté continuamente mirando un mapa.

¿Preferiríais estar tumbados sobre la hierba fresca con un masajista embadurnándoos los gemelos de Nivea? Pues tenéis que saber que nadie, ¡nadie!, ha recibido un Nobel por tener las piernas hidratadas.

Yo iré actualizando en esta entrada las respuestas al reto que lleguen a mis redes sociales: Facebook y Twitter.

PD: Recordad que hasta el domingo está abierto el plazo para entregar microrrelatos con flequillo.

RESPUESTAS AL RETO:

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El reto #encerradoenelbaño

Amigos, después del éxito de #sofisticadocontorrijas vuelvo a lanzaros el guante blanco de los desafíos narrativos. En esta ocasión se trata de escribir un microrrelato que transcurra exclusivamente en el baño. Podéis dejar las respuestas a los retos en los comentarios de esta entrada y también vía Facebook o Twitter. Yo iré actualizando aquí las respuestas que me lleguen por la redes sociales.

Que esta iniciativa no lleve a error: los microrrelatos con la palabra ‘chupete’ siguen abiertos hasta el domingo.

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El reto #sofisticadocontorrijas

Amigos, lo confieso: estoy desbocado. Me he abierto sendas cuentas en las dos redes sociales más populares del momento y desde allí he lanzado mi guante blanco esperando que alguien lo recoja. He decidido proponer pequeños juegos narrativos para aquellas mentes insaciables a las que se les queda corto un microrrelato semanal.

Por eso os encontraréis a partir de ahora una nueva sección a la que he bautizado “El Reto” (en la que, por cierto, iré volcando las respuestas obtenidas en Facebook y Twitter, para que no se pierdan en ese oscuro pozo desordenado que son las redes sociales).

El primero de mis retos consiste en contar una historia que combine dos condiciones:

1) Que sea sofisticada
2) Que incluya la palabra ‘torrijas’

¿Complicado, verdad? ¿Y qué esperabais? La sección se llama “El Reto”, no “Pasear descalzos por la arena”. Podéis dejar vuestras respuestas en los comentarios o también en mi cuenta de Twitter @PerroMonoculo o en mi perfil de Facebook.

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