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El materialismo por fin llega a este blog

Queridos amigos,

El bochorno de mi inexcusada ausencia me ha atormentado durante estos días. La idea de imaginaros un día tras otro frente al ordenador, esperando mis indicaciones literarias, y recibiendo la muda bofetada de mi silencio me ha torturado. Lo siento mucho.

No, no pienso explicaros el motivo de mi ausencia.

¡Retomemos lo que decíamos ayer! Gracias a mis contactos en el mundo literario, a mi encanto personal y, por qué no decirlo, al alto nivel de microrrelatos que han inundado las entradas de este blog, he firmado importantes acuerdos con tiendas de libros y editoriales. Gracias a estos amistosos negocios, cada mes uno de vosotros se llevará un maravilloso libro. El jurado es insobornable, impertérrito y con un pelaje blanco de exquisito brillo: yo mismo.

El acuerdo no solo me une con el mundo editorial sino también con los medios de comunicación de vanguardia y modernidad. La revista digital UNFOLLOW ha contactado conmigo para que yo sea el maestro de ceremonias de este concurso literario mensual. Las participaciones se harán a través de mi blog, pero los ganadores se anunciarán en su página. ¡Una barata estratagema para arañar alguna visita de mi poderosos caudal de amigos!

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La servilleta con el microrrelato ganador

Queridos amigos, espero que sepáis perdonarme la ausencia de estos días, pero como dicen en las escuelas de negocio: business is business. ‘¿Y de qué business se trata?’, preguntó la alondra y os cuestionaréis vosotros. De conseguir patrocinadores para mi concurso de microrrelatos. Sí, amigos, acabo de firmar una colaboración con una prestigiosa y nueva revista digital. ‘¿Cómo puede ser prestigiosa si es nueva?’, preguntó la alondra y os cuestionaréis algunos. ¡Quizás cuando os comente que este acuerdo traerá consigo regalos para los mejores cuentos os dejará de preocupar esa ambigüedad! Por cierto, para no tener que repetirme en cada una de las respuestas, antes de que me preguntéis lo mismo os digo lo mismo que le respondí a la alondra: ‘No, no es la revista Cartier’.

De cualquier modo, el protagonista de esta entrada no soy yo, sino el autor del mejor microrrelato con servilleta (ha sido una dura competición, ¡había grandes piezas!). Muy pronto desvelaré la nueva musa que habrá de inspiraros hacia la fama etérea y el regalo material.

Autora: Fercha
Siguió dejando que la línea de tinta saliera del bolígrafo, errática, continua, confusa; guiando su mano para acabar con la solitaria blancura de la servilleta. Cuando los dibujos se cansaron de surgir, se dispuso a asumir que ella lo había abandonado en esa tabla de madera: un naufrago hundiéndose en el bullicio de las otras mesas del bar. Los garabatos lo cubrían todo: el “lo siento” y el “te quiero” de fondo; las cursis flores que, en los minutos de la espera, llenaron su lienzo; los rayajos deslavazados que llovieron sobre sus buenas intenciones cuando el tiempo le dijo que ella no iría a la cita.
Dobló la servilleta, la escondió en el bolsillo de la camisa y se marchó.
Estaba preparado para el dolor, para la tristeza, pero no esperaba tener que enfrentarse, días después, a una lavadora de ropa manchada de negro desolación, destilando desde el bolsillo de su camisa.

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El reto: un poema para la alondra

La alondra y yo hemos hablado por teléfono esta mañana. Su llamada, por supuesto, no era casual. El dichoso pájaro quería asegurarse de que le había comprado “regalos” durante mi viaje porque, advertía, “no querría verme obligada a facturar bultos en el aeropuerto si luego mi contrapartida va a ser un lote de champús baratos robados de una habitación de hotel”. La tranquilicé y organizamos para el lunes para un espontáneo intercambio de presentes. Antes de colgar, salió de su pico una última información: “Espero que no todo sea material, ya no eres un cachorro superficial, ¿no?”.

¡Un juego de té donde cada pieza tiene imprimido el rostro de un miembro de la familia real británica es todo lo que tengo para impresionar a la alondra! Amigos, ayudadme. La única genialidad que se me ocurre es escribirle un poema inspirado en su ausencia, pero no termino de inspirarme. Quiero que cuadren todos estos términos: querida, amiga, amenazas, alcohol, soberbia, tranquilidad, intención, luz de luna y pipas peladas. ¿Quién osa no ayudarme?

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